EL TEOREMA DEL LORO


El teorema del loro.

Denis Guedj
Editorial Anagrama, Barcelona.
537 páginas, 2000.
 

        Un librero en silla de ruedas, Pierre Ruche, recibe una carta en su domicilio parisino de un amigo al que no ve desde hace años, Elgar Grosrouvre, que le anuncia el envío de su completa biblioteca de libros de matemáticas desde Manaos, Brasil. Paralelamente uno de los hijos de su compañera lleva a casa un loro de una especie muy apreciada que ha rescatado de manos de unos matones que lo intentaban atrapar. Curiosamente ambos sucesos estarán íntimamente relacionados....
        Al igual que sucede con El diablo de los números, la enorme popularidad de este libro y su alto índice de ventas puede hacernos sobrevalorar el resultado final. En este caso nos encontramos ante una amena y correcta revisión de algunos de los momentos más relevantes de la historia de las matemáticas, con algunos apuntes interesantes sobre la propia matemática aunque también con ciertas carencias.
        Argumentalmente la historia que nos cuenta es bastante increíble. Tres amigos octogenarios, que hace más de medio siglo que no tienen ninguna relación, vuelven a encontrarse (dos a dos, nunca los tres juntos) por culpa del capricho exclusivista de uno de ellos: ser poseedor de algo que nadie más tenga en el mundo, en este caso, la demostración de un teorema matemático no verificado hasta la fecha pero supuestamente probado por uno de estos amigos. Una historia similar a la de Omar Khayam y sus dos amigos en la fortaleza de Alamut, suceso histórico que, a modo de pista, también se nos cuenta en el libro. Las coincidencias son manifiestas: Tavio, el mafioso y Abdul Kasem, el fundador de la secta de los asesinos; Grosrouvre, el matemático que parece haber probado el último teorema de Fermat y Omar Khayam, que intentó (sin éxito) demostrar dos de los más importantes resultados enunciados en su tiempo, el postulado de las paralelas de Euclides y hallar la solución de la ecuación cúbica mediante radicales; Ruche, el librero estudioso y Hassam Sabbah, el príncipe justo. De todo ello no tendremos conocimiento hasta el final y de una manera un tanto atropellada, quizá para no alargar el libro más de la cuenta. Toda la atención está puesta en la clasificación de la biblioteca a partir de la documentación que el librero va recopilando ya que en un principio no tiene ninguna idea de matemáticas ni de su historia. A medida que va averiguando datos y construyendo biografías, Ruche nos las va relatando junto a los miembros de su familia, montandose unas performances de lo más espectaculares (y ridículas en algún caso) con el fin de interesar a los demás. Y los chicos están superinteresados y encantadísimos (demasiado ideal). Se trata en definitiva de una trama tipo película de aventuras orientada a un público adolescente contada además de forma un tanto deslabazada.
         El subtitulo del libro es “novela para aprender matemáticas”, frase que no se ajusta demasiado bien al contenido, ya que pocas matemáticas aparecen: el procedimiento de Tales para medir la altura de las pirámides (un comienzo muy interesante, que luego abandona), y la prueba de que no existe un número racional igual a la raíz cuadrada de dos. Aparte de estas dos pequeñas pruebas, únicamente da la descripción de algunos conceptos como el principio de inducción y las fórmulas de la suma de los n primeros naturales y sus potencias cuadrada y cúbica; números amigos; medias aritmética, armónica y geométrica;  conceptos elementales sobre cónicas; la sucesión de Fibonacci y el problema de los conejos; los tres problemas clásicos de la Antigüedad y las curvas mecánicas asociadas; etc. Por tanto parecería más apropiado un subtítulo del tipo “novela para adentrarse en la historia de las matemáticas” o algo similar.
         Respecto a este aspecto, el relato de la historia de las matemáticas, nada que objetar, más bien al contrario. El estilo es bastante ameno, sencillo y con una buena perspectiva de las épocas y los problemas que las marcaron. Se presentan de forma muy realista tanto las cuestiones que dieron origen al estudio de las diferentes ramas de la matemática como a los estudiosos que las hicieron posible, mostrando el lado humano de los mismos (fobias, filias, chascarrillos y anécdotas). Es bajo mi punto de vista notable la reivindicación de la matemática no occidental como impulsora del desarrollo de esta ciencia, detallando cómo en múltiples ocasiones han estado muy adelantados respecto de lo que se hacía en Occidente y que sin embargo hasta hace muy poco no eran ni mencionados en los libros “de culto”. Desgraciadamente, este repaso (cada capítulo puede ser leído de forma independiente del resto) acaba en Euler con algunos apuntes aislados sobre matemáticas posteriores. Es clara la evolución del libro: primero intenta describir no sólo historia sino también algo de matemáticas, luego se centra sólo en el devenir histórico, y finalmente, ante la complejidad (por el volumen) de seguir este camino, concluye con la evolución de los problemas más importantes que ha ido planteando, como los citados clásicos de la Antigüedad (duplicación del cubo, cuadratura del círculo y  trisección del ángulo), el cálculo de pi y la prueba de su trascendencia, y el último teorema de Fermat. Se olvida por tanto de dos siglos (el XIX y el XX) fundamentales para comprender el significado y desarrollo actual de las matemáticas y que constituyen la parte más desconocida para el público en general.
        Por otro lado hay algunos aspectos que chirrían un poco. Se hace demasiado hincapié (es una opinión personal) de una forma un poco disimulada, en lo fantástica que es Francia y, en concreto, París. El librero puede, sin demasiado esfuerzo, visitar varias veces la Biblioteca Nacional Francesa, el Instituto de Mundo Árabe, el Museo Nacional de Artes y Oficios (sede del péndulo de Foucault), el Grand Palais (con su cúpula decorada con los 707 primeros decimales de pi) y desde luego no se escatiman elogios en su descripción. Hay también una encendida defensa de la libertad (idea que todos compartimos) como medio de lograr un perfecto ambiente científico e investigador, y por supuesto no lo contempla hasta llegar a la época de la Revolución Francesa y la vida de Galois. Hay otros muchos detalles de este tipo a lo largo del libro que claramente nos indican la nacionalidad del mismo. Asimismo hay algunos errores que bien pueden deberse a despistes en la traducción al castellano. Por poner un par de ejemplos, en la página 86 se dice que “Al-Samaw’al plantea un sistema de 210 ecuaciones con 10 incógnitas”, lo cual no parece muy meritorio, o en la página 261 se emplean las palabras “convergir” y “divergir” en lugar de conveger y diverger, respectivamente.
        Finalmente en el último capítulo se nos hace una descripción de cómo trabajan los matemáticos en la actualidad y cómo se han ido imponiendo los grupos de trabajo frente al trabajo individual, lo cual no quita para que de vez en cuando surja alguien como Andrew Wiles que en solitario ha logrado vencer uno de los retos más persistentes de la teoría de números. En definitiva, un libro muy interesante para alumnos de Secundaria y primeros cursos universitarios, así como para las personas que no conozcan demasiado sobre la historia de las matemáticas. Para los que estén un poco versados en este asunto, el libro es una mera anécdota.
http://gauss.mat.eup.uva.es/~alfonso/novelas/loro.html

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